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¿Qué entendemos por "llamada"?

La llamada de Dios es sólo una:
Seguir a Jesús y trabajar por el Reino.

Es una vocación al amor. Pero hay muchas formas de seguir a Jesús, de trabajar por su Reino y de vivir el amor. En todas ellas los cristianos participan de la misma vocación a la santidad desde diferentes estados de vida:

  • matrimonio
  • sacerdocio
  • vida consagrada
  • diaconado permanente
  • laicado comprometido
  • Lo importante es descubrir, ¿cuál es tu camino? ¿Cuál es la voluntad de Dios para ti? Pero, ¿cómo?

  • Estando abierta y disponible para lo que Dios quiera.
  • Conociendo tus deseos, inquietudes, posibilidades y limitaciones.
  • Conociendo las diferentes formas de vida cristiana ("vocaciones").
  • Buscando un guía espiritual que te acompañe en el discernimiento de la voluntad de Dios.
  • Profundizando tu fe y escuchando lo que la Palabra de Dios despierta en ti.
  • Desarrollando la práctica de oración diaria.
  • ¿Cómo se si estoy llamada a la vida consagrada?

  • ¿Deseo vivir para Dios y darme totalmente a El?
  • ¿Me siento atraída hacia la vida consagrada?
  • ¿Este pensamiento me da paz, alegría?
  • ¿Siento el deseo de dar mi vida a todos, de servir?
  • Me debo preguntar por qué me inclino a la vida religiosa. ¿Qué busco o deseo? A la vida religiosa, como a cualquier otra vocación, no podemos ir buscando lo que nos va a dar, SINO LO QUE ME PERMITE DAR.

    La religiosa por la consagración que hace a Dios en servicio a los hermanos se compromete:

  • Por el voto de castidad, a vivir el amor como entrega desinteresada y libre a los demás.
  • Por el voto de pobreza, a vivir en sencillez y desprendimiento.
  • Por el voto de obediencia, a vivir en disponibilidad a la voluntad de Dios.
  • Todo ésto, dentro de una vida de oración y comunidad fraterna en función de la misión.
  • Cada comunidad religiosa tiene una espiritualidad propia, que da un matiz particular y un énfasis distinto a la vivencia de cada voto.

    ¿Qué debo hacer para conocer la voluntad de Dios?

    Comienza dedicando tiempo a la oración personal, para allí poder preguntar a Dios cuál es su voluntad sobre tí e ir escuchando su respuesta.

    Lee los Evangelios, así podrás conocer mejor a Jesús, para ser mejor discípula. Comprométete con algún apostolado que te permita servir a los demás según los dones que has recibido.

    Establece contacto con varias comunidades religiosas y visítalas para conocer su forma de vida. Es en ese contacto personal que podrás sentir si esa comunidad, si esa forma de vida es para ti.

    Si crees que una comunidad concreta parece responder a lo que tu buscas, pide a alguna hermana que te oriente para conocer mejor a su comunidad y te explique cuál es el proceso de formación que ellas siguen.

    Nuestro Programa de Formación

    Nuestra casa de formación está en el Sur de la Florida. Admitimos a candidatas de 18-39 años a través del siguiente proceso:

    Etapa de seguimiento. Permite un conocimiento mutuo entre la congregación y la persona interesada. Es un tiempo indefinido de acompañamiento externo según las necesidades de cada una.

    Postulantado es la etapa inicial en que la candidata entra a vivir en la comunidad. Puede durar de 6 meses a 2 años, dependiendo del proceso de cada persona.

    Cuando la Postulante está lista para continuar a la próxima etapa, es admitida al Noviciado.

    Noviciado es un tiempo muy especial de crecimiento espiritual en el que la Novicia tiene la oportunidad de practicar los consejos evangélicos de pobreza, obediencia y castidad que un día ha de profesar. Durante este tiempo que dura 2 años, la Novicia se ejercita en la vida de oración y practica algún apostolado propio del Instituto.

    Terminado el Noviciado, la hermana está lista para hacer sus primeros votos. Los votos se hacen por un año y se renuevan cada año o cada dos años hasta los votos perpetuos.

    Juniorado es el período entre los primeros votos y los votos perpetuos. Comienza con dos años en los que la hermana continúa su formación religiosa y después es asignada a otra comunidad donde comienza a trabajar y/o a estudiar una carrera para servir mejor a la Iglesia y a los hermanos.

    El Juniorado normalmente dura 5 años, pero se puede extender hasta 9 si es necesario y es la preparación definitiva a los Votos Perpetuos.